La catarata es la opacificación del cristalino. El cristalino es un tejido transparente interno del ojo que tiene forma de lente y que sirve para ver de lejos y de cerca.
Un problema más frecuente en los diabéticos
Las cataratas son más frecuentes en las personas con diabetes que en las personas que no padecen esta enfermedad. En la diabetes, las cataratas afectan más frecuentemente la zona nuclear y la zona cortical.
Existen dos tipos de cataratas en la diabetes: metabólicas (o en copo de nieve) y seniles.
Las cataratas metabólicas se producen en personas más jóvenes, incluso en niños cuya diabetes no se controle adecuadamente y provoca hiperglucemias extremas. Las cataratas seniles se producen en pacientes mayores y son semejantes a las cataratas del paciente no diabético.
Más aún, las cataratas se producen a edades menos avanzadas y progresan más rápidamente en los diabéticos. Algunos diabéticos jóvenes insulino-dependientes desarrollan ocasionalmente cataratas metabólicas que pueden disminuir o desaparecer al mejorar el control de la glucemia. Afortunadamente, la extracción de las cataratas con con sin implantación de lentes es exitosa en un 90-95%, restaurando una visión útil.
Tratamiento
El tratamiento es similar que para las personas con cataratas que no presentan diabetes.
La cirugía más adecuada para el paciente diabético es la facoemulsificación con anestesia tópica.
Consiste en anestesiar el ojo, (en muchos casos sólo con colirios o gotas anestésicas), realizar una incisión pequeña, extraer el cristalino opaco disgregándolo con ultrasonidos y finalmente introducir una lente plegable colocándola en el mismo lugar donde estaba el cristalino.
Esta intervención dura unos 15 minutos y sólo requiere una incisión de unos 3 mm de tamaño que no necesita ningún punto de sutura. Tampoco requiere ingreso hospitalario.
La facoemulsificación tiene muy escasas posibilidades de complicaciones durante la cirugía. La mayoría de complicaciones que dificultarán la recuperación de la visión se deben a que el ojo tiene otras patologías además de las cataratas.
Por ello, es muy importante hacer una cuidadosa y completa exploración preoperatoria para conocer el estado real del ojo.
Retrasar la intervención hasta que el paciente no vea nada supone un estado muy avanzado de la catarata y mayor posibilidad de complicaciones en el momento de la cirugía.






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