La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja el uso de fármacos contra el dolor de una forma crecimiento, empezando siempre por fármacos menos potentes. Se representa como una escalera de tres peldaños, siendo el cuarto peldaño los tratamientos invasivos (no farmacológicos) del dolor.
Primer escalón de la escalera analgésica
Es la intensidad del dolor la que va a determinar el tratamiento analgésico. A medida que aumenta la intensidad del dolor, o bien no se controla de forma adecauda, se iniciará el tratamiento según en el escalón en que nos encontremos o pasaremos al siguiente.
Los distintos fármacos de cada escalón se pueden asociar entre sí, aunque no tiene sentido asociar opioides fuertes con débiles. En cualquiera de los tres escalones pueden asociarse fármacos coadyuvantes (antidepresivos tricíclicos, esteroides, etc.)
En este primer escalón de analgesia se encuentran los analgésicos menores:
- Grupo de antiinflamatorios (ácido acetilsalicílico y derivados, metamizol, ibuprofeno, etc.)
- Paracetamol
La ventaja de estos fármacos es que no producen resistencia ni adicción pero tienen un techo analgésico (el aumento de dosis no aumenta la analgesia y sí los efectos secundarios).
Están indicados en dolor oncológico leve/moderado y se pueden asociar a fármacos adyuvantes cuando sea necesario.





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