Historias de la Clínica
Claudia Bernales “Pido a la gente que se anime a donar, aunque sea un granito, porque todo suma para salvar vidas”
Madre de Josué Aguilera, paciente que con 11 mese fue diagnosticado de un sarcoma de partes blandas que, según todos los facultativos consultados, hacía necesaria la amputación del brazo. A falta de cuatro días para la operación, llegaron a la Clínica donde el doctor San Julián les aseguró que no era necesario amputar el brazo. Gracias al Patronato Niños contra el Cáncer pudieron costear el tratamiento. Dos meses desde su intervención quirúrgica y posterior tratamiento de braquiterapia (radioterapia interna dirigida) en la Clínica, Josué es un niño de dos años, sonriente, travieso, vital. Un niño como cualquier otro de su edad.
Ángel L. Sánchez Bayón “Mi estado actual es una maravilla si lo comparo con mi situación anterior”
Camionero de profesión, Ángel Luis y su esposa, Marta, decidieron hace siete años trasladar su domicilio a Navarra, con el fin de llevar una vida más tranquila. Diez cateterismos, siete stents y dos angioplastias (dilataciones) en las arterias coronarias, siete ictus cerebrales y otros tantos paros cardiacos habían dejado la capacidad de su corazón bajo mínimos. Con esta historia clínica su perfil era el de un claro candidato a trasplante de corazón. Sin embargo, su complicado estado de salud sumaba en su haber hipertensión, diabetes e insuficiencia renal entre otras patologías relevantes.
Alfredo Villaverde “La aceptación de la muerte llega por un proceso espiritual de desprendimiento de lo superfluo de la vida”
Alfredo Villaverde Gil fue diagnosticado de un carcinoma de colon en fase III en estado avanzado que requería tratamiento inmediato. El equipo médico liderado por el doctor José Luis Hernández le completó las pruebas diagnósticas y acto seguido entró en quirófano. Dada la magnitud del tumor, la operación se prolongó durante 9 horas. A los dos días sufrió una complicación y tuvieron que volver a intervenirle quirúrgicamente, en esta ocasión, de una grave peritonitis. Durante su estancia en la Clínica, el escritor comenzó a escribir el poemario ‘Al amor de tu lumbre’ que fue galardonado con el premio mundial de Poesía Mística “Fernando Rielo”.

Juan Carlos Arregui “Cuando entré en la Clínica me veía sin dedos para siempre”
El 11 de junio de 2010 Juan Carlos perdió todos los dedos de su mano derecha, excepto el pulgar, mientras limpiaba una máquina destinada a cortar plástico. Como consecuencia del accidente pasó por una primera y compleja cirugía de implante de los dedos amputados, liderada por el doctor Bernardo Hontanilla, director del Departamento de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética de la Clínica. A esa primera operación le han seguido 5 más. Un año después, este garinoindarra ve el presente y el futuro con mucha más claridad. Un año después, este garinoindarra ve el presente y el futuro con mucha más claridad.

Antonio Marcilla “Estuve más de tres semanas sin corazón, enganchado a una máquina”
Antonio Marcilla Clemente, de 56 años, sufrió el tercer infarto de su vida el pasado 19 de enero. Fue ingresado en el Hospital de Navarra donde sufrió dos infartos más. Su situación se había vuelto insostenible. Puestos en contacto los equipos médicos de los dos centros hospitalarios se decidió que la única solución para él era el trasplante de corazón. Mientras tanto, el corazón de Antonio no era capaz de mantenerlo con vida. El equipo de Cirugía Cardiaca de la Clínica decidió someterlo a una primera intervención para conectarlo a una máquina externa que hiciera las funciones del órgano cardiaco hasta que llegase un corazón adecuado.

Abderrahman Taherre: “Hay una gran sensibilidad en el trato del personal con los pacientes”
Abderrahman Taherre, a los 41, acudió por primera vez a la Clínica tras varios meses sintiendo dolor y dificultad en la movilidad de la cadera. Le recomendaron practicar ejercicio y controlar las cargas y el peso. No obstante, le advirtieron que en un plazo medio o corto de tiempo estaba abocado a una operación de prótesis de cadera y así fue. Tres años más tarde, el dolor se había intensificado y el empresario marroquí fue intervenido por el equipo del doctor Juan Ramón Valentí, director del Departamento de Traumatología de la Clínica. Durante la intervención le implantaron una prótesis total de 20 cm.

Carlos de la Cruz “Si el Parkinson me había tocado, tendría que adaptarme”
Carlos de la Cruz Santana fue diagnosticado de Parkinson a los 46 años de edad. Diez años más tarde y con la enfermedad en fase avanzada, comenzó a pulsar diferentes valoraciones médicas. Le informaron de la posibilidad de un nuevo tratamiento quirúrgico que podría devolverle a una vida relativamente normal. Se trataba del implante de un neuroestimulador en el cerebro que le devolvería parte de los impulsos nerviosos perdidos ante la falta del neurotransmisor dopamina. En el curso de estas consultas surgió el nombre de la Clínica, donde finalmente le operaron y resolvieron gran parte de los síntomas del Parkinson que afectaban a su vida.

Mª Helena Varão “En Portugal, el médico me dijo que el aneurisma era como si llevara una bomba encima”
Mª Helena Varão (Lisboa, 1937) acudió a la Clínica por tratarse de uno de los cuatro centros internacionales de referencia donde le podían tratar el aneurisma que le afectaba a la totalidad de la aorta (toraco-abdominal), de grandes dimensiones, y que le acababa de diagnosticar su médico en Lisboa. La localización de la lesión fue casual, como resultado de un TAC que le practicaron en Lisboa para determinar el origen de una ciática. En la Clínica, el procedimiento endovascular (por el interior de los vasos) se realizó con una mínima incisión en la ingle por la que se le introdujo, a través de la femoral, una endoprótesis con ramas fabricada a la medida de la lesión.
Begoña Ruiz “La familia y el optimismo son fundamentales para afrontar un cáncer”
A los 21 años, Begoña Ruiz Ibargüen, enfermera de profesión, resultó víctima de un trágico accidente de tren. Como consecuencia tuvo que asimilar una parálisis que desde entonces le hace depender de una silla de ruedas. Pero el carácter templado de Begoña Ruiz se puso a prueba, de nuevo, hace 6 años, cuando le comunicaron otro importante problema de salud. Tras una revisión ginecológica rutinaria en Alicante, localidad en la que reside, le advirtieron de la presencia de un tumor en el cuello del útero. Su experiencia anterior como paciente en la Clínica le hizo no dudar en regresar a Pamplona para iniciar el tratamiento.
Sebastián Masdeu “Hay que aceptar la enfermedad como una parte de la vida y no tenerle miedo”
En el verano de 1996, Sebastián Masdeu Castellví fue diagnosticado de un pequeño infarto ínfero-apical. Tras un reconocimiento médico en Granada en diciembre de 2004, le comunicaron que la válvula aórtica había llegado a lo que médicamente se denomina indicación quirúrgica pero que debido a su estado, era inviable y le aconsejaron suspender toda actividad y dedicarme a una vida lo más plácida posible. Gracias a una intervención quirúrgica practicada por especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra, ha podido continuar cogiendo una media de cuatro aviones a la semana, tal y como requiere su responsabilidad laboral.

Francisco Cortés “En otros centros me dijeron que la única solución era amputar la pierna”
A los 15 años, Francisco Cortés fue diagnosticado de un osteosarcoma en el fémur derecho que truncó su futuro baloncestista en el equipo regional de su pueblo. Inicialmente, la única solución que le ofrecían en los centros hospitalarios a los que acudió pasaba por la amputación de la extremidad. El joven onubense fue tratado hace diez años en la Clínica mediante una intervención que consiguió conservar la extremidad. Hoy, a sus 25 años, Francisco puede asegurar que ha superado la enfermedad y ha conservado su pierna, lo que le ha permitido llevar una vida normal, superar sus estudios y seguir tocando el contrabajo.

Ana María Burgos “Sabía que tenía un 1% de posibilidad y lo íbamos a buscar”
Ana María Burgos Delgado asistió en 1959 a la colocación de la primera piedra de la Clínica Universitaria de Navarra. Tres años después, estrenaría un quirófano. A principios de ese año, le detectaron un tumor cerebral y tres meses después fue la primera paciente en ser operada en este centro hospitalario. La intervención duró 14 horas. Meses después regresó al Hospital de Navarra donde le dieron 50 sesiones de cobalto. Tenía sólo 16 años y muchas ilusiones por delante. 44 años después, Ana María recuerda aquellos momentos desde el máximo agradecimiento a sus familiares y a los médicos que la atendieron.
Beatriz Pando “Tenía muchas ganas de que el niño naciera por temor a la quimioterapia”Beatriz Pando “Tenía muchas ganas de que el niño naciera por temor a la quimioterapia”
A Beatriz Pando, gijonesa de 36 años, se le diagnosticó a los cinco meses de gestación un cáncer de mama. Llegaron a la Clínica Universidad de Navarra como un punto de referencia a nivel europeo para estos casos en busca de una solución. Al día siguiente de llamar le recibieron. En 24 horas tenía confirmado el diagnóstico y muchas pruebas hechas. Seis años después con un hijo y el cancer superado tiene ganas de seguir viviendo y quiere ser madre otra vez. Su caso fue uno de los que se abordaron en el Simposio sobre Cáncer y Embarazo celebrado en Pamplona.










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