Ganglio centinela
El procedimiento para detectar el ganglio centinela y, por tanto, su afectación, comienza el día anterior a la operación quirúrgica, con la realización de una linfogammagrafía al paciente.
La inyección del radiofármaco debe practicarse media hora antes de proceder a la linfogammagrafía. Al día siguiente, durante el acto operatorio se inyectará en el tumor una sustancia colorante (azul de metileno u otras) que migrará hasta el primer ganglio linfático o ganglio centinela de la zona más próxima a la masa tumoral. La sustancia tiñe de azul el ganglio o los ganglios centinelas de forma que quedan visualmente marcados, facilitándole al cirujano su localización. Mediante la utilización intraoperatoria de una sonda conectada a un detector de radiaciones gamma, el especialista localiza el ganglio centinela donde permanece el radiofármaco inyectado el día anterior. La sonda emite un pitido que se hace más intenso cuanta mayor concentración del isótopo radiactivo detecta.
De esta forma, el cirujano puede determinar con exactitud la situación del ganglio centinela y extirparlo para su posterior análisis. Una vez extraído, el nódulo se somete al examen de un anatomopatólogo, quien comprobará si aparece afectado o no por células tumorales. En caso positivo, la enfermedad podría haberse extendido a otras áreas del organismo del paciente. A continuación, el oncólogo deberá valorar esta información y, como consecuencia, prescribir el tratamiento más adecuado.


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