Arritmias Cardiacas

Última revisión: sábado, 05 noviembre 2011
Clínica Universidad de Navarra

Qué son

El ciclo cardiaco está dividido en dos fases denominadas diástole, durante la cual el músculo cardiaco se relaja y la cavidad se llena de sangre, y sístole, durante la cual el músculo se contrae y expulsa la sangre al torrente circulatorio, manteniendo el flujo sanguíneo y la presión arterial.

Este proceso ocurre de una manera regular y rítmica, al estar gobernado por un sistema eléctrico denominado sistema de excitación y conducción. Cuando hay una alteración en ese sistema de excitación y conducción aparecen las arritmias o trastornos del ritmo cardiaco.

Diagnóstico

El diagnóstico de la mayor parte de las arritmias precisa de una primera fase, en la que se descarta la presencia de cardiopatía estructural, y de una segunda fase para la caracterización específica del tipo de arritmia.

Dentro de las herramientas diagnósticas más útiles destacan el holter o registro electrocardiográfico ambulatorio y el estudio electrofisiológico, en el cual, mediante un tipo específico de cateterismo cardiaco, se estudia el tipo y mecanismo de la arritmia.

Tratamiento

En algunas ocasiones, las arritmias son totalmente benignas y no precisan tratamiento. Sin embargo, la mayor parte de las veces es necesario tratarlas.

Algunos tipos de arritmias, como las taquicardias paroxísticas o el flutter auricular pueden curarse definitivamente mediante un procedimiento denominado ablación mediante radiofrecuencia, que ha supuesto un gran avance en el tratamiento de las arritmias.

Tras realizar un estudio electrofisiológico, mediante la introducción de un electrocatéter en las cavidades cardíacas, se produce la destrucción del foco de tejido miocárdico causante de la arritmia.  Es un procedimiento, muy seguro y relativamente sencillo y rápido, permite eliminar de forma definitiva una gran número de arritmias que de otro modo tendrían difícil solución, o que necesitarían un tratamiento con fármacos de por vida. El procedimiento se hace a través de la punción de una vena en la ingle, requiere únicamente anestesia local, y el paciente puede ser dado de alta en unas horas.

Las arritmias lentas, como las bradicardias sintomáticas o los bloqueos cardiacos (bloqueos aurículo-ventriculares), precisan con cierta frecuencia la implantación de un marcapasos cardiaco, intervención, también realizada bajo anestesia local, mediante la que se implanta un pequeño dispositivo destinado a suplir las deficiencias del sistema de excitación y conducción cardiacos.

Generalmente se realiza bajo anestesia local durante casi todo el procedimiento. Durante el implante se colocan, a través de la vena subclavia, un electrodo en la aurícula derecha y dos electrodos en los ventrículos: uno convencional en el ventrículo derecho, y uno especial en el ventrículo izquierdo, al que se accede a través del sistema venoso cardíaco (seno coronario y sus ramas). Estos electrodos quedarán alojados permanentemente en su localización definitiva, conectados al marcapasos que a su vez se implanta debajo de la piel en la región infraclavicular derecha. La recuperación de la intervención es rápida y permite el alta hospitalaria en dos o tres días. 

Finalmente, en algunos pacientes con arritmias graves, potencialmente letales, es necesario implantar un dispositivo denominado desfibrilador automático implantable que actúa restaurando el ritmo cardiaco normal mediante la aplicación automática de descargas eléctricas. El desfibrilador actúa controlando el ritmo cardíaco de manera permanente. Cuando detecta la presencia de una arritmia es capaz de aplicar diferentes modalidades de tratamiento mediante impulsos eléctricos para suprimirla. Dependiendo de la gravedad de la arritmia el desfibrilador puede aplicar de manera automática tratamientos más suaves (estimulación antitaquicardia) o bien más radicales (cardioversión mediante choque eléctrico), que ocasionalmente pueden ser percibidos por el paciente.

En ocasiones el desfibrilador se asocia a la terapia de resincronización cardiaca, mejorando así la insuficiencia cardiaca que en ocasiones también padece el paciente.

Además, la Clínica cuenta con un sistema para el control remoto de desfibriladores y marcapasos que envía información desde el domicilio de los pacientes.

El programa monitoriza el funcionamiento de los equipos implantados en los enfermos y transmite a diario los datos técnicos a los cardiólogos por telefonía móvil. De este modo, los cardiólogos pueden obtener información diaria de los datos técnicos de los dispositivos de sus pacientes y conseguir un mejor control de la enfermedad.

Las ventajas que aporta esta tecnología residen en que el control de los dispositivos se realiza de forma automática, a distancia y a diario. De este modo, los cardiólogos aseguran que un paciente cuyo desfibrilador habitualmente se controlaba cada 6 meses, ahora puede ser controlado prácticamente a diario. En muchos casos, esta tecnología no evita que el paciente tenga que acudir a revisiones presenciales, ya que puede presentar otras enfermedades que deben ser evaluadas periódicamente, pero aporta seguridad en el control de dichos dispositivos y puede reducir la necesidad de algunos controles presenciales.

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