La pérdida de audición
La pérdida de audición o hipoacusia es un problema que afecta con gran frecuencia a la población. Su carácter temporal o definitivo, su intensidad, la afectación de uno o ambos oídos, la presencia de síntomas, momento de aparición, etc., son factores determinantes a la hora de establecer los posibles tratamientos y la repercusión que la pérdida auditiva tendrá en el paciente.
Sorderas bilaterales
Cuando la hipoacusia es intensa, de grado profundo y afecta a los dos oídos, el paciente no oye o no entiende prácticamente nada. Los niños que nacen así y aquellos que pierden la audición antes de haber desarrollado el lenguaje (sordera prelingual o prelocutiva), difícilmente llegarán a adquirir un dominio del lenguaje oral. Además, sin unos estímulos apropiados o una cuidada reeducación, estos pacientes tendrán limitada la potencialidad que tiene todo individuo en su desarrollo intelectual y social. Asimismo, el sordo profundo tiende a tener un tipo de personalidad introvertida, desconfiada y nerviosa, que le podrá conducir a importantes limitaciones en sus relaciones humanas.
Sorderas unilaterales
En estos casos, la audición está ausente en un oído y el otro oído está normal o presenta un cierto grado de pérdida auditiva. Si el oído "bueno" presenta algún tipo de pérdida auditiva, el paciente suele ser portador de un audífono en dicho oído. Como resultado de esta incapacidad los pacientes tienen dificultades para escuchar en múltiples situaciones diarias e incrementan la fatiga durante la escucha, reducen la autoestima y en general, provocan sentimientos de exclusión altearndo los niveles de calidad de vida.
Actualmente, estos aspectos pueden ser tratados satisfactoriamente mediante la técnica de implantación coclear.
El programa de implantes cocleares de la Clínica
La Clínica ofrece un equipo interdisciplinar que incluye a especialistas en otorrinolaringología, con experiencia en otología, neurorradiólogos, una unidad experimentada de audiología, con audiólogo y audioprotesista, psiquiatras y psicólogos, logopeda, neurofisiólogos, anestesistas, educadores, y una unidad de soporte técnico en la programación y mantenimiento del implante coclear. Otros profesionales como neuropediatras o trabajadores sociales pueden también ofrecer una gran ayuda en determinados pacientes. Todos ellos, trabajando en equipo, de forma coordinada, contribuyen a desarrollar el programa de implantes cocleares de la Clínica Universidad de Navarra.
Implante coclear
Es un dispositivo electrónico que es capaz de recoger los sonidos, transformarlos en estímulos eléctricos para transmitirlos al nervio auditivo y restablecer el flujo de información auditiva que llega al cerebro, sustituyendo la función del oído externo, medio e interno.
El implante consta de un componente interno que se implanta quirúrgicamente y unos componentes externos, que son el micrófono, el transmisor y el procesador de la palabra. El implante coclear recoge el sonido por medio de un micrófono situado detrás de la oreja. Las señales son transmitidas a un procesador de la palabra, que es un pequeño ordenador capaz de seleccionar y codificar los sonidos útiles.
Están indicados en las siguientes pérdidas de audición:
- Personas que padecen sordera profunda o severa de origen coclear en ambos oídos, que se benefician de forma escasa o nula de los audífonos y que además, se sienten motivados a usar un implante coclear.
- Personas con sorderas unilaterales, en las que la audición del oído está ausente y en el otro oído es normal o hay un cierto grado de pérdida auditiva. En estos casos, está especialmente indicado el realizar un implante coclear cuando en el oído sordo se perciben acúfenos de alta intensidad que alteran la calidad de vida.
- Personas con restos auditivos, capaces de percibir sonidos de tonaldiad grave, con baja audición para los sonidos de tonalidad media y aguda, que tienen grandes dificultades para entender la palabra hablada incluso con el empleo de audífonos adecuadamente adaptados.
Implante de tronco cerebral
Hay perdidas de audición que no pueden ser tratadas con implantes cocleares, audífonos o cirugía convencional. Se trata de aquellas enfermedades congénitas que impiden el desarrollo del oído interno y del nervio auditivo o enfermedades adquiridas que lesionan el nervio auditivo. Estas circunstancias de manera concreta ocurren en pacientes afectos de una neurofibromatosis tipo II, tumores del nervio acústico, agenesia bilateral de cócleas o/y nervios cocleares y ante osificaciones cocleares totales con seria afectación de las aferencias neurales, secuela que aparece en algunos casos de meningitis. Los resultados hasta ahora comunicados son esperanzadores, no habiéndose observado la aparición de complicaciones graves relacionadas con el empleo de estos dispositivos.
Un implante auditivo de tronco cerebral tiene ciertas similitudes con un implante coclear, salvo que el diseño de los electrodos y la técnica quirúrgica, tienen como objetivo la estimulación de los núcleos Cocleares, localizados en el tronco cerebral, en vez de la cóclea.
Un implante auditivo de tronco cerebral consta de un grupo de electrodos, un receptor-estimulador, una antena (todos ellos conforman los elementos internos o implantados), un transmisor, un procesador de la palabra y un micrófono (elementos externos, no implantados).
Resultados
Como ya se ha mencionado, los resultados alcanzados con los implantes cocleares dependen de las características de cada paciente. Hay que advertir que se pueden forjar falsas expectativas en el caso de conocer a algún paciente implantado y no caer en la cuenta de que las características de su caso no tienen por qué ser necesariamente parecidas a las nuestras o a las de nuestro familiar.
Implantados postlocutivos o postlinguales
En un período de tiempo que oscila entre una semana y seis meses serán capaces de percibir los sonidos que les rodean, oír el ritmo de las conversaciones, mejorar el rendimiento en su labiolectura, y obtener un mayor control del volumen y calidad de su propia voz. Estos implantados son capaces de comprender como media un 80% de las palabras sin el apoyo visual de la labiolectura, pudiendo así mantener una conversación interactiva. Un 75% de ellos pueden incluso utilizar el teléfono.
En líneas generales, se puede afirmar que los resultados obtenidos por los pacientes postlinguales implantados son altamente satisfactorios.
Implantados prelocutivos o prelinguales
Los resultados obtenidos en este grupo de pacientes dependen básicamente de la edad a la que son implantados. En general cuanto más precoz sea la implantación los resultados alcanzados son mejores.
Cuando se realiza la implantación precozmente antes de los 5 o 6 años de edad, es posible llevar a cabo una estimulación auditiva temprana, dentro del propio desarrollo madurativo del niño. Los resultados en estas condiciones son similares a los registrados en niños que, con pérdidas de audición bilaterales de intensidad moderada son portadores de audífonos. Por ello, es de esperar que además de percibir los sonidos que les rodean y progresar eficazmente en el uso de la labiolectura, lleguen a mantener una conversación interactiva desarrollando un lenguaje oral inteligible y bien estructurado.
Cuando la implantación se produce antes de los 2 años de edad los resultados son óptimos y alcanzan una destreza comunicativa semejante a la de un niño norma-oyente.
En diferentes estudios realizados bajo las mismas condiciones de escolarización y rehabilitación, los resultados obtenidos por niños implantados fueron significativamente superiores a los recogidos en niños con pérdidas profundas de audición que empleaban audífonos o aparatos vibrotáctiles.
A medida que la implantación se efectúa más tardíamente, entre los 7 y 14 años de edad, también se reciben importantes beneficios del implante, pero los progresos son más lentos y limitados y exigen períodos de rehabilitación más largos e intensos.
Poblaciones especiales
Los implantes cocleares pueden ser una gran ayuda para adolescentes o adultos con sorderas prelinguales, pacientes sordociegos o personas con síndromes neurológicos asociados. Sin embargo, en estos casos, se deben analizar cuidadosamente las características de cada candidato a fin de conocer si es posible llevar a cabo la implantación, ajustar adecuadamente las expectativas y establecer aquellos medios de rehabilitación extraordinarios que fueran requeridos en cada persona.





Síguenos en