Qué es
El trasplante renal es el mejor tratamiento de los pacientes con nefropatía crónica estadio 5, ya que mejora significativamente su calidad de vida y la supervivencia respecto a la diálisis.
Se trata de una intervención quirúrgica que consiste en la colocación de un riñón, procedente de un donante vivo o de un cadáver, en un receptor que padece una insuficiencia renal crónica estadio 5 en situación de prediálisis (cuando se prevé que precisará iniciar diálisis en menos de 6 meses) o en tratamiento renal sustitutivo con hemodiálisis o diálisis peritoneal.
Trasplante renal de donante vivo
El trasplante renal de donante vivo es una opción que puede acortar el tiempo en lista de espera e incluso evitar el inicio de diálisis con unos excelentes resultados en supervivencia de paciente e injerto y con escaso riesgo para el donante.
Se puede plantear estudiar como donantes sobre todo a familiares directos (padres, hermanos u otros familiares muy cercanos al receptor) y a cónyuges siempre que se ofrezcan ellos voluntariamente y sin que se les haya ofrecido a cambio ningún tipo de retribución económica o material.
El estudio del posible donante precisa de la realización de múltiples pruebas para comprobar que tiene un estado de salud adecuado, así como de la valoración de especialistas de otras áreas como Urología, Psiquiatría, Anestesia, etc.
Actualmente se realiz,a siempre que sea posible, una nefrectomía por vía laparoscópica, por lo que la cicatriz quirúrgica es mucho menor y tiene menos complicaciones (infección, hernia, etc.), además de que el tiempo de recuperación del donante tras la intervención es más corto que con la nefrectomía abierta clásica.
De acuerdo con las recomendaciones actuales de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) nos comprometemos, además, a realizar un seguimiento anual del donante para garantizar su cuidado tras la donación.
Cuáles son los resultados
En la actualidad los resultados del trasplante renal de cadáver son muy buenos, lográndose una supervivencia del injerto de alrededor de 90% al año, del 70-75% a los cinco años y del 50-60% a los 10 años.
Las principales causas de pérdida del injerto a largo plazo son el rechazo crónico y la muerte del paciente con injerto funcionante en relación con problemas cardiovasculares, infecciones, tumores y hepatopatías.
Los resultados del trasplante renal de donante vivo son superiores a los de cadáver y se caracterizan por una menor incidencia de rechazo agudo y unos resultados superiores en cuanto a supervivencia del injerto que pueden ser al año del 98%, a los cinco años del 85% y a los 10 años del 75%.





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