Primera valoración y control evolutivo
La atención a estos pacientes se inicia en la unidad con una primera consulta en la que se realizará una evaluación del paciente por parte de todos los profesionales que integran el equipo médico.
En caso de que cumpla los requisitos para ser tratado en la nueva unidad, se desarrollará un plan de tratamiento semanal individualizado atendiendo a las especificidades del paciente. La terapia diaria se prolongará por espacio de tres horas y constará de tratamientos individuales y grupales.
Entre otras cuestiones, en la primera valoración se decidirá si el tratamiento se administra de forma ambulatoria o, en una primera fase, el paciente requiere ingreso hospitalario. Para esa primera semana, el equipo médico habrá fijado los objetivos del tratamiento. Transcurrido este tiempo, mantendremos otra reunión en la que se comprobará el grado de cumplimiento de dichos objetivos.
Recuperación motora y funcional
Dentro del tratamiento de neurorrehabilitación de un paciente ocupa un lugar fundamental la rehabilitación motora, procedimiento que realizarán las fisioterapeutas integradas en la unidad.
La terapia ocupacional, por su parte, se dirige a conseguir la mejor adaptación posible del paciente en el desempeño de sus actividades cotidianas y/o de la vida diaria. La terapeuta ocupacional es quien se va a encargar de adiestrar al paciente para mejorar y optimizar la actividad remanente y conseguir con ella que pueda adaptarse lo mejor posible para desempeñar las actividades cotidianas, a pesar del déficit que presente. Para conseguirlo, la terapeuta ocupacional deberá crear estrategias de compensación para que el paciente pueda desarrollar actividades cotidianas, básicas e instrumentales. La labor de esta profesional y del equipo responsable de la terapia reside también en asesorar a los familiares del paciente sobre cómo ayudarle a incorporarse a dichas actividades.
La actuación del terapeuta ocupacional está estrechamente ligada a la del fisioterapeuta, que se ocupará de la recuperación motora y funcional mediante ejercicios específicos y transmitirá las mejoras del paciente para que el terapeuta ocupacional pueda implicar al enfermo en más o menos actividades, según su evolución.
Por este motivo, la neurorrehabilitación es considerada “un proceso dinámico” en el que el neurólogo y el médico rehabilitador deberán realizar controles periódicos y evaluar al enfermo, para que junto al fisioterapeuta, al terapeuta ocupacional, al neuropsicólogo y al asistente social puedan llegar a conseguir la menor dependencia posible del paciente en el desempeño de sus actividades.





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